fbpx --

El 13 de marzo de 2020 llegue del colegio a mi casa y llevo 160 días sin salir, no fue que me cerraron la puerta o deje de ir al colegio, nada de eso lo que paso en este 2020 fue que llego un virus llamado Covid-19 al planeta tierra en la ciudad de Wuhan, China, poco a poco se fue esparciendo por todo el mundo hasta que llego a Bogotá, Colombia donde vivo.

No es un virus informático, es un virus que enferma, mata a las personas; dicen que la enfermedad se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotas que salen de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Por estos días ya ni se puede estornudar antes le decían a uno cuando estornudaba ¡Salud!, ahora dicen ¡Fuera de aquí!
Para prevenir el virus nos han dicho “Muchacho no salgas” debemos quedarnos en casa, ahora nos han dejado en cuarentena, que no significa 40 días sin salir, sino más días; nos piden lavarnos las manos frecuentemente; en caso de salir usar tapabocas, (siendo el último grito de la moda, los hay de todos los tipos, colores y diseños); y como en el colegio nos harán tomar la distancia unos a otros.

En mi casa está mi colegio, la universidad donde estudia mi hermano, la empresa donde trabaja mi papá, la oficina de mi mamá; nunca había venido tanta gente a mi casa a través del computador, en las clases virtuales del colegio comparto con mis profesores y compañeros junto a mi familia. La sala se ha convertido en el salón de danzas y la cancha de deportes para hacer ejercicio. Gracias a mis clases de música supe que el rallador que utiliza mi mamá en la cocina puedo convertirlo en un instrumento como la guacharaca y acompañar un Vallenato. En mi casa a veces hay mañanas ruidosas; en el cuarto de estudio estamos papá, mi hermano y yo, papá hablando en una reunión a todo volumen, mi hermano en clase exponiendo y yo tratando de sacar mi voz para participar en clase y de fondo no falta el ruido de la olla a presión, la licuadora, la serenata o el avión.

En tiempo de vacaciones aprendí: a preparar algunas recetas de cocina, postres y galletas; sembrar plantas y a reciclar el plástico en las botellitas de amor; disfrutamos en familia compartiendo juegos de mesa, una buena lectura o una película comiendo palomitas.

Lo mejor de la cuarentena es que he podido estar más tiempo en familia, amándonos, cuidándonos y ayudándonos. Es un tiempo de buscar a Dios, estar unidos y ayudar a los demás.

 

 

Autora: Paula Andrea Aguirre Salamanca

Grado 7°