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Majo es mi mejor amiga. Las dos tenemos 10 años, y nacimos en el año 2010. Las dos tenemos mascotas, ella tiene un perro, que se llama Sparkey, y yo tengo dos gatos llamados Chía y Sué. A las dos nos encantaría tenerlas.

Un día Majo me invitó a una pijamada en su casa, pero no era una pijamada literalmente, ni en su casa, sino que era un campamento. Un campamento de una semana, en el Parque Natural Chicaque.
El día siguiente fui a su casa, tomamos un refrigerio, y partimos.

Majo me pidió que llevara mi computador al campamento, para ver películas en el viaje, y por lo que era tan largo, vimos las tres películas de “El Señor de los Anillos”.
Ya era tarde, cuando llegamos entonces armamos la carpa e hicimos un asado de salchichas y masmelos deliciosos. Luego, la mamá de Majo, nos dejó ir a explorar un rato, y nos dijo que lleváramos una carpa por si acaso.

Salimos con una linterna cada una, y nos aventuramos en la oscuridad.
Ya queríamos volver, pero no sabíamos el camino. Decidimos acampar lejos esa noche. Vimos una película, y otra, y otra, toda la noche porque teníamos mucho miedo. En la mañana, nos apresuramos a desarmar la carpa y a ir a buscar el campamento. Luego escuchamos unos pasos detrás de nosotras; eran nuestras mascotas, entonces nos alegramos un poco, pero el problema es que los gatos no caminan mucho, entonces no podíamos seguir. Luego, vimos al frente dos personas, montadas en dos caballos, y llevaban otros dos caballos aparte, pararon al frente de nosotras, y los reconocimos, eran los profesores de la academia de polo, y nos dijeron:

– No podemos cuidar a estos dos caballos tratando de escapar todo el tiempo. Ustedes han formado una conexión con ellos, un vínculo, por eso les vamos a regalar a Brigitte y a Clavel.
– ¡Muchas gracias, en serio! – Gritamos las dos al tiempo, y ellos se fueron dejándonos con los caballos.
Montamos un gato en cada caballo, y nos montamos nosotras. Sparkey nos iba siguiendo.

Más tarde, ya era hora de almorzar y teníamos mucha hambre, sobre todo porque no habíamos desayunado. Hicimos una fogata y almorzamos. En el camino encontramos una carreta abandonada. Atamos la carreta a los caballos, y montamos a los gatos y a Sparkey, y les pusimos una cobija y seguimos andando.
A lo lejos vimos muchas carpas, y nos fuimos acercando, llegamos y buscamos, ninguna era la nuestra. Ni había nadie conocido. Le preguntamos a un señor si sabía dónde estaban y él nos respondió:
– Se fueron hace media hora hacia allá, pero no sé adónde fueron.
Le agradecimos y fuimos hacia donde él señaló.
Allí muy lejos de los demás campamentos los encontramos, nos abrazamos, y volvimos a su casa. Así termina esta aventura, pero estoy segura que pronto empezará otra nueva.

Para: Isa Forero.
De: Gabriela Cifuentes Mahé.

Grado 4°